"La angustia imaginaria es ese gnomo malvado y simiesco que salta sobre nuestros hombros en el momento preciso en que su carga nos resulta más dificil de soportar."
F. W. Nietzsche
Muchas veces, demasiadas: rodeada de ristras negras de pensamientos que giran y giran en círculos interminablemente viciosos.
Claro que es fácil decirle a un amigo “no hay nada que temer”. Que se puede decir en situaciones donde una palabra de aliento es necesaria?… Pero: qué me puedo decir a mi misma?
Para nada orgullosa caigo en cuenta de que hace un par de horas, nuevamente, acabo de dejar saltar sobre mis hombros, loco de contento, el peor, el más gordo y peludo de los gnomos simiescos que cohabitan mi esfera. Lo dejé tomar posesión e hizo destrozos con mis últimos pocos logros.
Luego de semejante round me pregunto si esto alguna vez tendrá fin.
Me pregunto que carajo pasa conmigo que estoy así, atada a lo atávico, que recaigo una y mil veces en el mismo pequeño pero peligroso lugar intentando sacar la piedrita del zapato.
Tengo impulsos de cambiar cosas, lo que no sé bien qué es lo que pasa luego de que aparecen… se pierden, se desordenan con el devenir de los días… y LA VIDA ES HOY. También sé que muchas veces no hago las cosas que siento para no tener que verme reflejada en ellas. Eso puede ser una responsabilidad muy seria. Porque…. ¿Qué pasaría si finalmente me gusta lo que veo?
