Hay muchas formas de actuar en este bendito mundo. Pero por sobre todas las cosas hay dos grandes escuelas:
La del raciocinio -donde la razón se lleva las palmas-
y la del coraciocinio - esta es, por supuesto, la que más me gusta-
La primera es muy pulcra y los resultados más sobresalientes de sus sistemáticos vericuetos son el orden y el progreso, aunque esto no sea suficiente para nada.
En cambio, en la segunda escuela, el corazón co-gobierna con la razón (de ahí el prefijo co-,claro está). Allí está la sabiduría de las dos fuerzas primarias que nos dominan. Si actuamos en base a lo que nuestro corazón nos dicta, se podría decir que estamos actuando equilibradamente.
La razón no tiene ningún prefijo co- que nos indique que está coactuando con nadie, es decir, es totalmente autócrata y dictatorial. Cosa que no está bien.
Quizás, algún día el coraciocinio nos cure los ojos de polilla enseguecida con las luces de la razón.
