Reflexiones sobre La Cruz

La cruz cristiana es un símbolo que ha ido cambiando de significación a través del tiempo y de las diferentes culturas.
En un país como el nuestro en el que la religión Católica Apostólica romana es predominante, el crucifijo representando a cristo ensangrentado ha sido un elemento con el cual hemos convivido casi naturalmente.
Crucifijos de dimensiones reales ó aún más grandes, muestran con increíble realismo el cuerpo de Jesús masacrado: esto cumplió (y aún cumple con asombrosa eficacia) la función de recordar, sin muchas sutilezas, acerca de todos los suplicios que "El" pasó por la humanidad. Así, la cruz con todos sus detalles siempre ha estado presente en grandes esculturas, pinturas murales, cúpulas de iglesias pero también en objetos sutilmente cotidianos como rosarios adornando los respaldos de las camas matrimoniales, colgado en los cuellos de los niños… penetrando en todos los planos de la vida y de este modo creando una cultura asociada al sufrimiento y a la culpa.
Para un niño pequeño, que no es entrenado en la lógica cristiana, su primer contacto con un crucifijo puede ser vivenciado por este como una experiencia casi traumática.
La cruz es un elemento de poder extremadamente fuerte y asimilado de distintas maneras en la vida corriente: para muchos la cruz representa esperanza, fe, fuerza, amor… seguramente para ellos, la cruz ya no es un objeto con dimensiones físicas; es inconmensurable.
Para otros, es sólo una espada dada vuelta. O a caso cuando los fieles se persignan no dibujan en su cuerpo una cruz invertida?